19 de febrero de 2015
Hacia mí
Llegué desde muy lejos para decirme que no temiera la lluvia. Que de quién debía desconfiar era del sol y de todo lo que reluce demasiado. Que amara a quienes brillan por su presencia. Que saliera y me empapara de la vida. Porque lo peor que podía pasarme era secarme por dentro y por miedo. Que me dejara no crecer tan rápido y equivocarme de nuevo. Y mucho más. Porque al final, sólo recordaría las veces que acerté y jugué a sonreír.
15 de febrero de 2015
Cronologías
Pasaré el viernes en casa y no sentiré compasión de mí. Ni de los que están como yo. Bueno de ellos un poco. Al fin y al cabo no se nos ha perdido nada fuera. Ya hemos estado ahí antes. Y no había nada para nosotros. Inmune a los cambios y a la tristeza. Aprendimos que no sentir era mucho mejor. Cuando vendimos el alma a cambio de nada.
Y ya es sábado. Y tampoco vamos a salir. Vamos quedarnos todo el día en el sofá. Ni pondremos la televisión. Podemos leer. Que es mucho más romántico. Y beber vino en copas que no abarcan tu mano. Todas las chicas tienen el corazón roto. Y si no, es que no tienen. Algo así pensaba. Tienes suerte de saber transformarlo todo en trozos de canciones. Y de dramas. Y a veces hasta oyes a los demás romperse o bailar contigo. No sabes quién te trajo esa botella de Whisky.
el domingo, te dolerá la cabeza pero parecerá que ha pasado la tormenta. Siempre habrá alguien que diga en los medios que os volvisteis locos. Que de tantas vueltas que disteis a la vida, dejasteis de entenderla. Y los domingos por la tarde creerás que tienen razón. Y solo porque ya no te da tanto miedo la muerte. No como a ellos. Los que ni siquiera saben que están vivos. Que absurdo piensas. Te relames. Y ya es casi lunes. El rojo te queda bien en las uñas y los labios. Y todo el mundo odia los domingos por la tarde. Aunque te recuerdan tanto a ti, que empiezan a gustarte. Hay que comprar queso. Y cambiar las sábanas. Ya es hora de dormir.
Y ya es sábado. Y tampoco vamos a salir. Vamos quedarnos todo el día en el sofá. Ni pondremos la televisión. Podemos leer. Que es mucho más romántico. Y beber vino en copas que no abarcan tu mano. Todas las chicas tienen el corazón roto. Y si no, es que no tienen. Algo así pensaba. Tienes suerte de saber transformarlo todo en trozos de canciones. Y de dramas. Y a veces hasta oyes a los demás romperse o bailar contigo. No sabes quién te trajo esa botella de Whisky.
el domingo, te dolerá la cabeza pero parecerá que ha pasado la tormenta. Siempre habrá alguien que diga en los medios que os volvisteis locos. Que de tantas vueltas que disteis a la vida, dejasteis de entenderla. Y los domingos por la tarde creerás que tienen razón. Y solo porque ya no te da tanto miedo la muerte. No como a ellos. Los que ni siquiera saben que están vivos. Que absurdo piensas. Te relames. Y ya es casi lunes. El rojo te queda bien en las uñas y los labios. Y todo el mundo odia los domingos por la tarde. Aunque te recuerdan tanto a ti, que empiezan a gustarte. Hay que comprar queso. Y cambiar las sábanas. Ya es hora de dormir.
2 de febrero de 2015
Noches buenas
- ¿Y si te cuento un cuento para que puedas dormir?
- No. Olvídalo. Odio los finales felices.
- ¿Y si me invento uno… con final triste?
- Pero… ¿mucho?
- Trágico.
- ¿Me lo prometes?
- ¿Y si me invento uno… con final triste?
- Pero… ¿mucho?
- Trágico.
- ¿Me lo prometes?
Él asintió convencido y prosiguió.
- A ver... Érase una vez una mujer que se vestía de hierba. Bueno, en realidad, ella era la naturaleza. Unos días se reencarnaba en fuente y otros en río. A veces aparecía volando entre cascadas, y otras sentía cómo las raíces se agarraban a ella, como si tuvieran miedo de caer. Era incorpórea, era como la fuerza que mantenía todo el caos en orden…
Ella levantó una ceja, nada contenta.
- Y murió, ¿no?
- Descuartizada.
- Pero era incorpórea - Le retó sonriendo.
- Pero es que justo el día que su mayor deseo se cumplió y le regalaron el don de poseer cuerpo y encontrar el amor verdadero, un loco se cruzó por su camino y la mató lenta y dolorosamente.
- Mmmmm me encanta - Le respondió sonriendo y cogiéndole de la camisa para acercarle hacia sí - Tú sí que sabes hacerme feliz. Buenas noches.
- Descuartizada.
- Pero era incorpórea - Le retó sonriendo.
- Pero es que justo el día que su mayor deseo se cumplió y le regalaron el don de poseer cuerpo y encontrar el amor verdadero, un loco se cruzó por su camino y la mató lenta y dolorosamente.
- Mmmmm me encanta - Le respondió sonriendo y cogiéndole de la camisa para acercarle hacia sí - Tú sí que sabes hacerme feliz. Buenas noches.
Y durmieron juntos e infelices todos los días de su vida.
Doler(se)
Me contaste el secreto para no echarte de menos. Pero no lo entendí. Nunca fui de palabras. Y ahora eres tú quién debe reunirlas para pedirme que me quede. Que no cruce el mar que nos va a tragar. Pero ¿sabes? ya no me asusta. Aprendí a nadar en todas tus ausencias.
Y ahora... Ahora sólo sé sonreír aunque eso vaya a hundirme. Y quizás... Quizás sea ese el único gran misterio de la vida. Sonreírle a los recuerdos. Y que se duelan.
Y ahora... Ahora sólo sé sonreír aunque eso vaya a hundirme. Y quizás... Quizás sea ese el único gran misterio de la vida. Sonreírle a los recuerdos. Y que se duelan.
29 de enero de 2015
Lo curas
Siempre será tu canción más triste. Siempre querrás rescatarle y ella que no lo hagas.
No podrás olvidar esa sonrisa como de pedir perdón por seguir viva. Siempre será tu melodía ahogada, tu canción sin terminar. Y por eso nunca podrás deshacerte de ella, no podrás dejarla ir, porque es demasiado pegadiza como para poder quitártela de la cabeza. Así que deja de intentarlo, porque no tienes opciones.
No podrás olvidar esa sonrisa como de pedir perdón por seguir viva. Siempre será tu melodía ahogada, tu canción sin terminar. Y por eso nunca podrás deshacerte de ella, no podrás dejarla ir, porque es demasiado pegadiza como para poder quitártela de la cabeza. Así que deja de intentarlo, porque no tienes opciones.
Es mucho más lista que tú, es increíblemente bonita. Es más dulce de lo que jamás merecieras probar. Y da igual las veces que haya muerto antes. Porque al final siempre sale a flote y vuelve, aunque sólo sea, para recordarte que es mucho mejor que tú. Que estáis en mundos totalmente paralelos por lo que jamás podrán encontrarse.
Ella es sensible y tú mezquino. Ella sabe que eres poco para sí, y tú también. Pero por algún error del universo, os encontrasteis nadando en la misma agua. Bailando las mismas canciones tristes y saltando las mismas olas. Por algún error, ella se fijó en ti, desde el epicentro del torbellino, y por ese mismo error tú también la viste, ignorando todas las señales que te indicaban claramente que no lo hicieras.
Y sabes que te va a volver loco, que vas a desear no haberla sacado de allí, doce veces al día, justo una por cada absurda discusión. Pero no lo puedes evitar. Porque hay mar de fondo y la corriente os arrastra. Y eso no se puede esquivar.
Y sabes que tu destino será matar esta vida con ella. Porque te encanta que te vuelva loco. Que sea impredecible y no sepas que dirá un segundo después. Que no sepas cuál será su humor ese día. Y cuánto más enfadada, más te gusta. Eso sí lo sabes.
Sabes que te gusta más un mal día con ella, que infinitos sin. Y por eso da igual lo que pase, porque no hay ninguna solución. No importa las veces que te arrastre hasta el fin, porque está enganchada a esa adrenalina. A esos segundos en los que oye pulso, y justo por saber que está a punto de morir, sabe que está viva. Y sabes que no es sano, que no es sana. Que esa locura algún día os destruirá a los dos, pero es que ya no puedes hacer nada. Te atrapó con su canto triste y ahora tú también te has enganchado a él, y a esa adrenalina. Y a esa sensación de oír sus latidos y por eso saber que tú también estás vivo.
Derroto
No sabía cómo pero podía recordar todas las ciudades en las que no había estado nunca, los grises que no había pintado y las veces que no le dijo todo lo que no le quería.
No sabía cómo pero, en cambio, no podía recordarse a sí misma
No sabía cómo pero, en cambio, no podía recordarse a sí misma
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