2 de febrero de 2015

Noches buenas

- ¿Y si te cuento un cuento para que puedas dormir?
- No. Olvídalo. Odio los finales felices.
- ¿Y si me invento uno… con final triste?
- Pero… ¿mucho?
- Trágico.
- ¿Me lo prometes?

Él asintió convencido y prosiguió.
- A ver... Érase una vez una mujer que se vestía de hierba. Bueno, en realidad, ella era la naturaleza. Unos días se reencarnaba en fuente y otros en río. A veces aparecía volando entre cascadas, y otras sentía cómo las raíces se agarraban a ella, como si tuvieran miedo de caer. Era incorpórea, era como la fuerza que mantenía todo el caos en orden…
Ella levantó una ceja, nada contenta.
- Y murió, ¿no?
- Descuartizada.
- Pero era incorpórea - Le retó sonriendo.
- Pero es que justo el día que su mayor deseo se cumplió y le regalaron el don de poseer cuerpo y encontrar el amor verdadero, un loco se cruzó por su camino y la mató lenta y dolorosamente.
- Mmmmm me encanta - Le respondió sonriendo y cogiéndole de la camisa para acercarle hacia sí - Tú sí que sabes hacerme feliz. Buenas noches.
Y durmieron juntos e infelices todos los días de su vida.

Doler(se)

Me contaste el secreto para no echarte de menos. Pero no lo entendí. Nunca fui de palabras. Y ahora eres tú quién debe reunirlas para pedirme que me quede. Que no cruce el mar que nos va a tragar. Pero ¿sabes? ya no me asusta. Aprendí a nadar en todas tus ausencias.
Y ahora... Ahora sólo sé sonreír aunque eso vaya a hundirme. Y quizás... Quizás sea ese el único gran misterio de la vida. Sonreírle a los recuerdos. Y que se duelan.

29 de enero de 2015

Lo curas

Siempre será tu canción más triste. Siempre querrás rescatarle y ella que no lo hagas.
No podrás olvidar esa sonrisa como de pedir perdón por seguir viva. Siempre será tu melodía ahogada, tu canción sin terminar. Y por eso nunca podrás deshacerte de ella, no podrás dejarla ir, porque es demasiado pegadiza como para poder quitártela de la cabeza. Así que deja de intentarlo, porque no tienes opciones. 

Es mucho más lista que tú, es increíblemente bonita
. Es más dulce de lo que jamás merecieras probar. Y da igual las veces que haya muerto antes. Porque al final siempre sale a flote y vuelve, aunque sólo sea, para recordarte que es mucho mejor que tú. Que estáis en mundos totalmente paralelos por lo que jamás podrán encontrarse. 

Ella es sensible y tú mezquino. Ella sabe que eres poco para sí, y tú también. Pero por algún error del universo, os encontrasteis nadando en la misma agua. Bailando las mismas canciones tristes y saltando las mismas olas. Por algún error, ella se fijó en ti, desde el epicentro del torbellino, y por ese mismo error tú también la viste, ignorando todas las señales que te indicaban claramente que no lo hicieras. 

Y sabes que te va a volver loco, que vas a desear no haberla sacado de allí, doce veces al día, justo una por cada absurda discusión. Pero no lo puedes evitar. Porque hay mar de fondo y la corriente os arrastra. Y eso no se puede esquivar. 

Y sabes que tu destino será matar esta vida con ella. Porque te encanta que te vuelva loco. Que sea impredecible y no sepas que dirá un segundo después. Que no sepas cuál será su humor ese día. Y cuánto más enfadada, más te gusta. Eso sí lo sabes. 

Sabes que te gusta más un mal día con ella, que infinitos sin. Y por eso da igual lo que pase, porque no hay ninguna solución. No importa las veces que te arrastre hasta el fin, porque está enganchada a esa adrenalina. A esos segundos en los que oye pulso, y justo por saber que está a punto de morir, sabe que está viva. Y sabes que no es sano, que no es sana. Que esa locura algún día os destruirá a los dos, pero es que ya no puedes hacer nada. Te atrapó con su canto triste y ahora tú también te has enganchado a él, y a esa adrenalina. Y a esa sensación de oír sus latidos y por eso saber que tú también estás vivo.

Derroto

No sabía cómo pero podía recordar todas las ciudades en las que no había estado nunca, los grises que no había pintado y las veces que no le dijo todo lo que no le quería.

No sabía cómo pero, en cambio, no podía recordarse a sí misma

23 de enero de 2015

Quemó las palabras que le hacían arder por dentro. Justo esas que eran como témpanos de hielo. Porque incluso el frío, de frío, te quema.

16 de enero de 2015

Destroza dos

Y volar para contemplar mejor las miserias humanas. Ver con perspectiva en qué habíamos destrozado nuestras vidas. Y colarte por la ventana del único ser aún vivo. Y destrozar la tuya con él
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