Te comeré a versos
Que tal vez los versos sean besos que aprendieron a escribir.
19 de febrero de 2012
6 de febrero de 2012
2 de febrero de 2012
Las veces que morí
Me pregunto cuántas veces puede soportar morir una persona. Yo las recuerdo todas.
Recuerdo la primera, hace años de aquello, coincide con la primera vez que se me paró el corazón y que perdió todo conocimiento. Era de día y hacía sol.
Recuerdo la segunda vez, porque nos mataron entre ideas.
Recuerdo la tercera, y coincide con la vez que lo hizo él. Era (por la) tarde.
Recuerdo la cuarta vez que morí, y lo recuerdo porque fue frente a la tarta de cumpleaños.
También recuerdo la quinta. Me perdí, y no es que no supiera volver, es que ni siquiera sabía si quería hacerlo.
Y recuerdo la sexta y última vez que morí. Y fue de miedo.
Supongo que ya sólo me queda una vida.
Los malos versos
Hay días que, por lo que sea, y por lo que es, te duele hasta respirar, y en vez de hacerlo, te dejas llevar por cualquier aire confiando caer en buenas manos. Porque no te queda otra opción, porque esos días sabes que no vas a luchar con(tra) nadie. Esos días, no tienes más remedio que cerrar los ojos fuertefuerte y esperar a que pasen. Esos días, es como si... no sé, como si nada importase, como si acabaras de descubrir que ese lugar al que siempre soñaste ir, en realidad no existiera...
Pero al final, siempre hay algo o alguien que te salva y es capaz de llevarte hasta allí.
Aunque ya no exista.
Pero al final, siempre hay algo o alguien que te salva y es capaz de llevarte hasta allí.
Aunque ya no exista.
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