27 de julio de 2014
Veranos
Los desayunos de verano en esas tazas verdes translúcidas, su abuelo leyendo, el pollito que le regaló la mujer del mercado, los cumpleaños especiales con vasos de plástico y globos, el cine de los viernes por la tarde y los jueves de macarrones, pintar con tiza en todos los suelos incluso los que no pisaba, su vestido favorito de flores y volantes, ese que le hacía volar, la feria y las manzanas de caramelo, las tardes en el pueblo comiendo pipas y risas, el sonido de las fichas de dominó en la plaza, los cuentos de antes de dormir y después de jugar, los girasoles, ser una princesa en su castillo sin haberse movido de la cama, los viajes eternos en familia en aquel viejo coche que más de una vez les dejó tirados, la playa, su casita de la playa, arrastrar los zapatos de tacón de su madre porque le sobraba un palmo, y coger sus pinturas y sus bolsos, y ser otra. Ella. Y jugar a no ser pequeña. Y serlo. Y querer parar de crecer pero no terminar de hacerlo. No poder. Si algo echaba de menos era poder llorar desconsolada ante alguien a quién le doliera más que a ella. Y los finales felices. Y los principios.
30 de diciembre de 2013
Situamarse
Se alejó porque le estaba queriendo con locura.
No de bonito, sino de enfermedad.
No de bonito, sino de enfermedad.
Y desde allí lo podía ver.
Y no era amor.
2 de noviembre de 2013
A base de todo.
Estaba hecha de vuelcos y miserias. De miradas desde los ventanales. Y de tazas humeantes. Estaba hecha de todo lo que no le recordaba a él. Y sin embargo, lo hacía.
5 de septiembre de 2013
Y no estás
Le habían fallado tantas personas y veces, que sabía que ya nunca podría decir aquello de:- Siempre estuviste ahí.
Porque el caso es que no había nadie ahí.
Porque el caso es que no había nadie ahí.
17 de julio de 2013
Sec 1. Exterior. Noche.
Bajó del autobús, y se dejó llorar. Con motivo y sin razón. Perdida. Era su propio momento de película. Basada en hechos demasiado reales. Su drama. De esos de silencios y planos largos. De los de vacíos y miradas ausentes. De los de volver de noche a casa. Sola y temblando. De esos de imágenes desgarradoramente frágiles, de las que te van descomponiendo el alma de una forma tan delicada que no puedes dejar de mirarlas. De los de meterse en la ducha deslizándose por la pared y sin que nadie llame a la puerta.
30 de mayo de 2013
Cumploaños
Año en el que hice el camino de Santiago, descendí el Sella, fui a un trocito de Portugal, corrí por Sevilla y pasé una Nochevieja en Madrid. Año de conciertos y electrocardiogramas, de análisis y cámaras. De ordenadores y risas. De lágrimas, fiestas y latidos. De abrazos y cafés descafeinados. De noticias embarazosas y cachitos de felicidad. Año de tele y de infarto, año de ver crecer a mi sobrinito y esperar el siguiente. Año lleno, realizado, viajado, sufrido, disfrutado y vivido. Año bonito, bastante bonito.
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